Buceando por el iceberg: la competencia intercultural

María José Pérez Contreras (profesora de lengua y cultura españolas en el CLM, administradora acreditada de IDI)

Imagina un iceberg y una cebolla. Dos objetos sin nada en común, pero susceptibles de ser comparados con nuestra cultura.

Cuando nos encontramos con una cultura diferente a la nuestra, al principio solo podemos ver aquello que se refleja por encima del agua: monumentos, vestimenta, tradiciones, etc. Lo que está sumergido, lo más profundo, es aquello a lo que solamente podemos acceder con el tiempo, la reflexión o las vivencias en esa cultura.

The Cultural Iceberg
The Cultural Iceberg está basado en el modelo creado por Edward T. Hall en su libro Beyond Cultures (1976). Propiedad de www.aiesec.org.es.

Las capas de la cebolla reflejan todas las capas que componen una cultura (raza, género, familia, religión etc.). Todos estamos compuestos de capas, y es la primera apariencia la que se obtiene de la primera capa;  conforme se nos va conociendo, se van descubriendo más y más capas. A todos nos gusta ser conocidos en nuestra totalidad y no ser juzgados por nuestra primera apariencia, ya que nuestro verdadero “yo” se sitúa más internamente y no puede percibirse.

He sido profesora de cultura durante muchos años y poco a poco he descubierto las capas de la cebolla de mi propia cultura, para poder desentrañar las capas de la cultura de mis estudiantes y así poder enseñarles lo que hay más allá de los ingredientes de la “tortilla de patatas”.

Nos hemos desarrollado como individuos dentro de una cultura y cada día de nuestras vidas  vivimos inmersos en ella, por tanto estamos culturalmente programados y no somos conscientes de ello. Las creencias, las actitudes, los valores, el saber ser y el saber hacer difieren de un país a otro, de una comunidad a otra, de una región a otra. Todos somos como un árbol arraigado a la tierra que nos crió, pero vamos creciendo y nuestras ramas van evolucionando de diferentes maneras, respiramos y adoptamos elementos que se interponen en nuestro camino; de modo que damos frutos diferentes, desarrollamos nuestro tronco y nuestras ramas con diversidad, pero nunca dejamos de estar pegados a nuestra raíz.

Vivimos dentro de una cultura que se forjó en un medio geográfico, espacial, religioso, histórico, social etc., y en muchas ocasiones, aquello que percibimos como “normal” para nosotros no lo es para otras personas, porque se ha derivado a normal en nuestra cultura ha sido moldeado por nuestras raíces que son diferentes a las raíces de las otras culturas.

Son muchos los estudiosos que han trabajado en el análisis de las diferentes culturas basándose en sus países de procedencia. Entre ellos destaca Geert Hofstede, quien desarrolló la teoría de las seis dimensiones culturales, entre las que se sitúan más de cincuenta países, y que ayudan a explicar el por qué de nuestro comportamiento, más allá de estereotipos, y basado en una validación estadística.

Imagen de la comparación entre Ecuador-azul, España-morado y EEUU-verde.
Imagen de la comparación entre Ecuador-azul, España-morado y EEUU-verde. Propiedad de https://www.hofstede-insights.com/product/compare-countries/

Como muestra la imagen, bajo la dimensión de Individualismo España se sitúa en el punto 51 frente al país con el mayor índice de individualismo: EEUU (91) y el de menor: Ecuador (8), de los analizados por Hofstede. El estar arriba o debajo de una de estas dimensiones, no es ni mejor ni peor, ni correcto ni incorrecto, ni vergonzoso ni para enorgullecerse. Simplemente, es una forma de entender la razón de las actitudes y valores de personas de diferentes países y así poder adaptarse o para lograr  un mejor entendimiento.

Hay muchos otros: Fons Trompenaars habla de siete dimensiones en las que analizó más de 50 culturas, Erin Meyer sitúa países en torno a ocho escalas y  así la lista de analistas continúa. Muchos de ellos basaron sus investigaciones en el contexto de los negocios, empresas donde la negociación intercultural era central para llevar a cabo proyectos, ventas, intercambios etc., y donde el conflicto surgía con mucha frecuencia.

En educación, no podemos obviar que estas dimensiones son reales y que cuando se entra en un aula de segundas lenguas,  la cultura es parte de nuestro objetivo de enseñanza pero también es el propio medio a través  del que enseñamos . Trabajar con personas de diversos lugares en el mundo es muy gratificante pero puede llevar, a veces, a la frustración o incomprensión, cuando aparece el conflicto entre culturas.

Las siete escalas creadas por Trompennar
Las siete escalas creadas por Trompennar. Propiedad de https://expertprogrammanagement.com/2017/10/trompenaars-cultural-dimensions/

Desarrollar la competencia intercultural no es tarea fácil. Vivir años en un país extranjero, desarrollar el trabajo en un contexto multicultural, tener relaciones de amistad con personas de otra cultura etc., no garantiza que se sea un persona competente interculturalmente y eso lo demuestran pruebas de valor como el IDI (Intercultural Development Inventory), basado en el Modelo de  Desarrollo de Sensibilidad Intercultural , también denominado con el acrónimo inglés DMIS, creado por Milton Bennett en el año 1986 y revisado en años posteriores. En DMIS hay seis estadios por el que una persona puede pasar hasta llegar a tener una verdadera sensibilidad intercultural. Para su creación, él se basó en conceptos de psicología cognitiva y constructivismo así, si logramos reconocer nuestra orientación hacia las diferencias culturales podremos crear un plan para ir escalando etapas hasta llegar a una situación de etnorelativismo (reconocer y aceptar la validez de la perspectiva de “otros”) y no de etnocentrismo (ver el mundo desde un punto de vista propio sin reconocer o aceptar la validez de la perspectiva de “otros”.)

Escalas del DMIS de Milton Bennett
Escalas del DMIS de Milton Bennett. Propiedad de https://www.idrinstitute.org/dmis/

Del mismo modo que  exámenes como DELE (español), PLIDA (italiano), TOEFL (inglés) etc., miden nuestra competencia lingüística, el IDI es una prueba válida de competencia intercultural que es usada por miles de personas y organizaciones tanto para alcanzar diversidad e inclusión como para resolver conflictos interculturales, así como mediar ante situaciones difíciles. El IDI es un medio de confianza validado con más de 218.00 personas que pertenecen a diferentes grupos, nacionalidad, etnias y géneros, testado, validado y revalidado psicométricamente y es por ello de muy alta fiabilidad. Somos más de 2000 administradores cualificados localizados en más de 40 países, lo que prueba su gran importancia.

Pasar de una etapa a otra no es tarea imposible pero requiere compromiso y esfuerzo;  tenemos que ser conscientes de que, a veces, no somos totalmente conocedores de nuestra propia cultura o proyectamos nuestros comportamientos y actitudes hacia el otro, lo que nos lleva a juzgar, prejuzgar, actuar hacia el error etc.

Adquirir una alta competencia intercultural tanto en el mundo académico como en el empresarial es primordial para fomentar la diversidad, la inclusión y el entendimiento del “otro”.

Los estudiantes que vienen al Centro de Lenguas Modernas traen cargada una mochila de vivencias, actitudes, pensamientos, ideas que pueden distar mucho de lo que van a encontrar aquí. En ocasiones, se frustran y no comprenden el porqué de nuestras acciones. Asimismo, somos los profesores los que encontramos en el aula situaciones que percibimos como diferentes y en ocasiones no entendemos. Tenemos que ser cautos y tomar conciencia de la importancia de desarrollar nuestra competencia intercultural en nuestro trabajo diario.

Son muchas las empresas que se ayudan de medios como el IDI para aumentar la sensibilidad intercultural de sus trabajadores; en el ámbito de la educación, está adquiriendo mayor y mayor importancia en los últimos años. En el Centro de Lenguas Modernas estamos seguros de su valor y es por ello que desde el próximo semestre de primavera 2020,  se ofertará una clase llamada “Desarrollo Intercultural”.

Con toda seguridad, en un  futuro muy cercano todos seremos más y más conscientes de bucear en busca de la base del iceberg, de sumergirnos en el agua de la convivencia entre culturas para habernos convertido, una vez subamos a flote, en individuos más empáticos, flexibles, tolerantes y respetuosos con todos aquellos que nos rodean.

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