Las ventanas que hacen posible lo imposible

Lola Fernández Montoro (Profesora de español en el CLM)

Hace justo un mes, el 3 de marzo, la Asociación Fotográfica “En el punto de mira” estábamos inaugurando la Exposición “Universo mujer”[1] en el Centro de Lenguas Modernas. Estábamos arropados por amigos y aficionados que se habían acercado hasta el patio del centro para contemplar, analizar y criticar nuestras instantáneas. Saboreando el momento y, al mismo tiempo, nerviosos porque éramos conscientes de que exponer nuestras fotografías supone también exponernos ante miradas expertas que abarcan técnicas y sutilezas en las que muchos nos podríamos perder. A pesar de ello, nos atrevimos a hacerlo y a mostrar nuestras fotos a personas que no conocemos.

Hace unas semanas, las clases del Centro de Lenguas Modernas se quedaron a oscuras, el patio se quedó desierto y las puertas del Centro se cerraron de golpe. Aunque, no se ha quedado tan vacío, tan a oscuras, las mujeres de “Universo mujer” se quedaron allí iluminando la galería y esperando nuestro regreso. ¡Benditas mujeres!
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Como Graná no hay ná, como su gente tampoco

Sergio Garrido Bautista (Departamento de Marketing del CLM)

Tuve la enorme suerte de nacer aquí, en la ciudad nazarí. Y no sólo tuve la suerte de criarme en la ciudad de la Alhambra, también tuve la suerte de crecer en la ciudad del “tapeo al sol”. Por si fuera poco, seguí con mi suerte y maduré en la blanca ciudad de Sierra Nevada.

Vista de la Alhambra desde el Mirador de San Nicolás

Ahora vivo con la esperanza de envejecer en la ciudad del pionono, de las habas con jamón y del plato alpujarreño, y con el anhelo de morir en la ciudad del Albaicín, de la Vega y de la Costa Tropical.

Vista de Granada desde la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, en el Campus de Cartuja.

 

Quizás no es suerte, sino un préstamo. Algo por lo que debes compensar, algo por lo que debes equilibrar la balanza. Por ello, nunca olvides recompensar a Granada por ofrecernos tanta belleza… disfrutando de ella.

Yo, de momento, reduzco mi enorme deuda con la siguiente composición:

 

 

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Los ojos de Lorca: paradoja de alegrías y tristezas

Juan Jesús Barquero Baena

Al cobijo centenario de los plátanos de sombra de la Plaza del Campillo Bajo, el Restaurante Chikito ofrece comidas y tapas de solera. En la fachada, una placa de cerámica, de estilo autóctono y brillo acuoso, rescata del olvido la tertulia más célebre de Granada. “En esta casa antiguo “Café Alameda” –«proclama la inscripción»– se reunía entre 1915 y 1929 la Tertulia Literaria de “El Rinconcillo”. A principios del siglo XX, el Café Alameda presentaba una clientela variopinta: “…matarifes por la mañana, toreros y tíos de copa por las tarde, y por las noches gente intelectual y gustosa de la música de cámara” (Rafael Santiago de la Torre, “Federico y su tiempo”, 2017). Durante cerca de 15 años, se celebró allí la tertulia que frecuentaba el poeta español más universal.

Restaurante Chikito y placa conmemorativa de la Tertulia de El Rinconcillo
El célebre restaurante granadino Chikito, antiguo Café Alameda, acogió entre 1915 y 1929 las reuniones de la Tertulia Literaria de “El Rinconcillo”, entre cuyos miembros destacaba la figura de Federico García Lorca (fotografía propiedad de Restaurante Chikito)

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